Primer Florecimiento Norteamericano, Los ‘’Nickel Odeons’’
Las explotaciones de feria, que eran de temporada, no tenían tantas exigencias. Los hombres tronco, los domadores, los museos de cera, los luchadores se habían servido de los films como publicidad o como atracción, ante el entusiasmo del público transformaron sus establecimientos en cines. Este movimiento que empezó en Inglaterra, no tardó en ser irresistible en los Estados Unidos, en Francia y en toda Europa Continental.
Las explotaciones de feria, que eran de temporada, no tenían tantas exigencias. Los hombres tronco, los domadores, los museos de cera, los luchadores se habían servido de los films como publicidad o como atracción, ante el entusiasmo del público transformaron sus establecimientos en cines. Este movimiento que empezó en Inglaterra, no tardó en ser irresistible en los Estados Unidos, en Francia y en toda Europa Continental.
Algunas barracas (chozas) tenían a varios centenares de
espectadores, de pie o sentados en bancos de terciopelo rojo que eran los de
primera clase. El fonógrafo hacía las funciones de orquesta, y otra persona
comentaba los films.
El dueño de la feria,
podía contentarse, para sus programas, con mil o dos mil metros de
película, de los que era sueño. Las
empresas del sueño siempre fueron puramente artesanales y familiares, aunque
fueran grandes cines.
En Inglaterra cada aglomeración industrial tenía su music hall, equivalente a los café-concerts
franceses y de los vaudevilles o smoking concerts norteamericanos. Los
films comenzaron a aparecer en todos los
programas de los music-halls. Muchas de
estas salas estaban agrupadas en circuitos, que eran propiedad de importantes
grupos financieros. Y estos después de las barracas de feria, comenzaron a convertirse en cines. En Inglaterra fue la primera en poseer gran número de salas,
pero fue superada rápidamente por Estados Unidos.
En 1905 en Pittsbourgh, Harry P. Davis
y John P Harris, que fueron empresarios
de espectáculos y agentes de bienes raíces deciden alquilar una tienda en un
barrio popular de la ciudad para exhibir ‘’
Great Train Robbery’’
The Great Train Robbery – 1903
Director – Edwin S. Porter
La sala que fue llenada llena por el público obrero tuvo que dar presentaciones durante ocho horas, desde las ocho de la
mañana hasta las doce de la noche. Cada sesión duraba media hora o menos. Aquella
presentación en Pittsburgh sería muy
importante para el cine. Dio la señal a no una carrera del oro, sino a una
‘’carrera de niqueles” (Moneda que se designaba a la moneda en Estados Unidos de cinco centavos). Que era lo que se
cobraba para entrar a las salas,
Después del Éxito en Pittsburg, algunas empresas comenzaron
a multiplicarse y se les llamo el nombre de nickel odeons. A raíz de esto los
uniprecistas del espectáculo habían adoptado una tarifa muy reducida, pero no
tardaron en hacer ganancias enormes sobre un pequeño capital invertido. Los beneficios semanales de una sala bastaban, en muchos casos, para
financiar la apertura de un nuevo establecimiento.
Los nickel odeons pretendían tener a su clientela en las
zonas más pobres de la ciudad, y sobre todo entre los migrantes, que entonces
desembarcaban en los Estados Unidos. La ignorancia del idioma inglés, hacía prohibitivo el teatro para aquellas muchedumbres llegadas
en su mayor parte de Europa
Central, esto hacia que las
personas llenaran los vaudevilles,
smoking-concerts, y las penny arcades.
Los Penny arcades,
que en Francia se llamaban Kermesses,
era tiendas en que se habían reunido
todas las variedades de aparatos que funcionaban con centavos por
ejemplo: Fonógrafos, electrizadores, maquinas de buena suerte automáticos, etc.
Muchos Penny arcades
y vaudeville estaban agrupados en circuitos que eran dirigidos por emigrantes
que habían llegado a América recientemente. Se transformaron en cadenas los
nickel odeons cuyas cadenas imitaron los
famosos chain stores de Woolworth,
que eran bazares en los que vendían artículos de cinco y diez centavos. Las
tasas de las ganancias permitieron a
algunos empresarios abrir una o dos salas nuevas al mes. En 1908 algunas cadenas
nickel odeons agrupaban un centenar de establecimientos, algunos de sus propietarios:
Los Fox, Los Laemmle, Los Zukos, Los Loew, serían los más potenciales.
La carrera de los magnates del nickel odeon tienen rasgos
muy parecidos. Uno de ellos Carl Laemmle, era un emigrante alemán, que no había podido ahorrar en toda su vida
más de mil dólares. Paso un tiempo en Chicago para buscar un fondo comercial
productivo y se dio cuenta de las largas colas de los Nickel odeons. Después
des una búsqueda constante llego a ser el Woolworth de los nickel odeons. El cine hizo igualmente la fortuna del
tintorero Fox, que se había hecho payaso desdpues de haber fracasado, del
tendedero Marcus Loew, propietario de penny
arcades, del húngaro Zukos que era comerciante
de pieles de conejo, y de los cuatro
hermanos Warner, reparadores de bicicletas establecidos en New castle, Pennsylvania
cuando desembarcaron en Polonia. Estados Unidos, que no contaban con diez salas
a principios de 1905, poseía ya cerca de diez mil a fines de 1909 y se sabe que
a finales de 1966 el número de cines norteamericanos apenas excedía de quince
mil.
Fuente: Historia del Cine Mundial, desde los origenes hasta nuestros dias, Georges Sadoul.10a. edición,1987
