martes, 28 de febrero de 2012

Primer Florecimiento Norteamericano, Los ‘’Nickel Odeons’’


 
Primer Florecimiento Norteamericano, Los ‘’Nickel Odeons’’

Las explotaciones de feria, que eran de temporada, no tenían tantas exigencias. Los hombres tronco, los domadores, los museos  de cera,  los luchadores  se habían servido de los films como publicidad o como atracción, ante el entusiasmo del público transformaron sus establecimientos en cines. Este movimiento que empezó  en Inglaterra, no tardó en ser irresistible  en los Estados Unidos, en Francia y en toda Europa Continental.
Algunas barracas (chozas) tenían a varios centenares de espectadores, de pie o sentados en bancos de terciopelo rojo que eran los de primera clase. El fonógrafo hacía las funciones de orquesta, y otra persona comentaba los films.
El dueño de la feria,  podía contentarse, para sus programas, con mil o dos mil metros de película, de los que era sueño.  Las empresas del sueño siempre fueron puramente artesanales y familiares, aunque fueran grandes cines.
En Inglaterra cada aglomeración industrial tenía su music hall, equivalente  a los café-concerts franceses y de los vaudevilles o smoking concerts norteamericanos. Los films comenzaron a aparecer  en todos los programas de los music-halls.  Muchas de estas salas estaban agrupadas en circuitos, que eran propiedad de importantes grupos financieros. Y estos después de las barracas de feria, comenzaron a convertirse en cines. En Inglaterra fue la primera en poseer gran número de salas, pero fue superada rápidamente por Estados Unidos.
En 1905 en Pittsbourgh, Harry P. Davis y  John P Harris, que fueron empresarios de espectáculos y agentes de bienes raíces deciden alquilar una tienda en un barrio popular de la ciudad para exhibir ‘’ Great Train Robbery’’

 
The Great Train Robbery – 1903
Director – Edwin S. Porter




La sala que fue llenada llena por el público obrero  tuvo que dar presentaciones  durante ocho horas, desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche. Cada sesión duraba media hora o menos. Aquella presentación en Pittsburgh sería  muy importante para el cine. Dio la señal a no una carrera del oro, sino a una ‘’carrera de niqueles” (Moneda que se designaba a la moneda en Estados  Unidos de cinco centavos). Que era lo que se cobraba para entrar a las salas,
Después del Éxito en Pittsburg, algunas empresas comenzaron a multiplicarse y se les llamo el nombre de nickel odeons. A raíz de esto los uniprecistas del espectáculo habían adoptado una tarifa muy reducida, pero no tardaron en hacer ganancias enormes sobre un pequeño capital invertido.  Los beneficios semanales  de una sala bastaban, en muchos casos, para financiar la apertura de un nuevo establecimiento.
Los nickel odeons pretendían tener a su clientela en las zonas más pobres de la ciudad, y sobre todo entre los migrantes, que entonces desembarcaban en los Estados Unidos. La ignorancia del idioma inglés,  hacía prohibitivo  el teatro para aquellas muchedumbres llegadas en su mayor parte de Europa  Central,  esto hacia que las personas llenaran los vaudevilles, smoking-concerts, y las penny arcades.
Los Penny arcades, que en Francia se llamaban Kermesses, era tiendas en que se habían reunido  todas las variedades de aparatos que funcionaban con centavos por ejemplo: Fonógrafos, electrizadores, maquinas de buena suerte automáticos, etc.
Muchos Penny arcades y vaudeville estaban agrupados en circuitos que eran dirigidos por emigrantes que habían llegado a América recientemente. Se transformaron en cadenas los nickel odeons  cuyas cadenas imitaron los famosos chain stores de Woolworth, que eran bazares en los que vendían artículos de cinco y diez centavos. Las tasas de las ganancias permitieron  a algunos empresarios abrir una o dos salas nuevas al mes. En 1908 algunas cadenas nickel odeons agrupaban un centenar de establecimientos, algunos de sus propietarios: Los Fox, Los Laemmle, Los Zukos, Los Loew, serían los más potenciales.
La carrera de los magnates del nickel odeon tienen rasgos muy parecidos. Uno de ellos Carl Laemmle, era un emigrante alemán,  que no había podido ahorrar en toda su vida más de mil dólares. Paso un tiempo en Chicago para buscar un fondo comercial productivo y se dio cuenta de las largas colas de los Nickel odeons. Después des una búsqueda constante llego a ser el Woolworth de los nickel odeons.  El cine hizo igualmente la fortuna del tintorero Fox, que se había hecho payaso desdpues de haber fracasado, del tendedero Marcus Loew, propietario de penny arcades,  del húngaro Zukos que era comerciante de pieles de conejo,  y de los cuatro hermanos Warner, reparadores de bicicletas establecidos en New castle, Pennsylvania cuando desembarcaron en Polonia. Estados Unidos, que no contaban con diez salas a principios de 1905, poseía ya cerca de diez mil a fines de 1909 y se sabe que a finales de 1966 el número de cines norteamericanos apenas excedía de quince mil.


Fuente: Historia del Cine Mundial, desde los origenes hasta nuestros dias, Georges Sadoul.10a. edición,1987

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